¡¡¡Quiero uno!!!

Andaba yo por París, perdida en los Campos Eliseos, cámara en mano y en un banco visualicé: grupo de japonesas cargadas con bolsas de Chanel. “Chicas afortunadas!”, pensé. Otro día en la capital francesa paseando por el barrio de Le Marais más de lo mismo, gente con bolsas de la firma. Así una y otra vez, siempre bajo el desconocimiento de qué guardaban las bolsas; la envidia  me podía.
Y es así, la envidia me corroe cada vez que veo a alguien con un bolso de Chanel y me digo “¿ por qué yo no?”, “¡quiero uno!”. Sobre todo, si por circunstancias has podido tener alguno en la mano (en shootings o en la tienda), es como ponerte la miel en los labios.
Ay, los “chaneles”  no son de este planeta, son piezas maravillosas. Es todo un misterio esa pasión que despiertan.
Me he propuesto ahorrar para uno y tal vez dentro de …¡puff!, bueno, en unos añitos.

Imágenes: Stockholm.com, Vogue, Style , Sartorialist