Sin prisas.

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Vacaciones, periodo de tiempo que tenemos libre de obligaciones y utilizamos para descansar y realizar actividades de ocio. Muchas veces todo ello queda en nada porque vivimos en la era hiperconexión y las redes sociales, tenemos esa necesidad absurda y constante de mostrar qué hacemos, vemos o comemos. El otro día leí algo así  como que la vida en Instagram no es real y, a veces, dada la sobrada perfección de algunos te planteas si la tuya es o no lo suficientemente apasionante y perfecta como para merecer un puñado de me gustas. Todos hemos visto las fotos del perfil de Murad Osmann, él y su ya mujer, recorren el mundo y se hacen fotos cogidos de la mano, ella siempre de espaldas. ¿ Cuánta gente habéis visto colgar fotos similares de sus viajes? Yo, demasiada para mi gusto. Así, podríamos entrar en lista interminable de imágenes de lo menos originales que unos y otros compartimos de vez en cuando en las redes.Y en eso, a veces nos perdemos, sí, en el ‘postureo’, nos olvidamos de vivir de verdad y disfrutar.

Todo esto para contaros que el fin de semana pasado fue el primero desde hace un par de meses, en el que no me importunaba ningún e-mail de esos de trabajo que produce dolor de cabeza. Decidí desconectar porque, sinceramente, lo de vivir para trabajar no va conmigo, esa esclavitud es nociva para la salud.

Unos días en los que pasé de todo y (casi) todos, me dediqué a hacer esas pequeñas cosas que me llenan , tenía el teléfono pero como si nada. Pinté, volví a la repostería, leí eso que siempre aparcas y nunca terminas, dormí, bebí mucho vino, observé el cielo por la noche mientras paseaba (contigo #cursilada) y otras tantas cosas con las que disfruté de mi tiempo libre y de mi misma. A eso lo llaman descansar.

Y estoy deseando más, vacaciones para hacer nada y todo, ir sin prisas. Con ganas de hacer esa maleta en la que meter cosas que al volver  no quepan porque venga más llena de un montón de buenas cosas vividas#cursilada2 ,me estoy luciendo).

Un bikini de crochet como los que hacen artesanalmente las chicas de la marca Lentejita. Tengo algunas prendas de ellas y puedo decir que es todo una maravilla.

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Foto: Pilar Hormaechea

Gafas de sol vintage como las de mi amiga Montse, tiene unas reliquias de Christian Dior , de esas que te hacen sentir como una estrella hollywoodiense de los años sesenta o cualquier diva de la época.

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Jackie Kennedy Onassis. Foto: Keystone Press/ZUMA/Corbis

Un bolso enorme para la playa como los de Agnes Baddoo, no tiene nada especial pero aún así me encanta.

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Agnes Baddoo

Un vestido largo como los que suele llevar Esmeralda, mi amiga. De rayas más casual con borsalino, largo y negro para unas copas o rojo para recibirnos en una cena en su casa, ella los sabe llevar. Creo que siempre son un acierto, ¿verdad? Además, los vestidos son siempre una solución rápida cuando no sabemos qué ponernos.

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Fall 2016, Zara.

Un buen kit de belleza. Parece una tontería decirlo porque todos lo sabemos, pero mucha gente no tiene en cuenta que el sol nos perjudica bastante. La piel y el pelo necesitan un cuidado extra durante estos meses. Por ejemplo, yo tengo el pelo seco y por ello quebradizo, recuerdo que una vez una peluquera me dijo “ve a la playa con la mascarilla en la cabeza”, no es una locura si no vas a bañarte, lo contrario es una guarrada. Es un truquillo para mantenerlo hidratado. Si no, utilizar protectores solares para el cabello como los de  Kérastase, hablo de esta marca porque yo uso algunos productos y me va bien, sobre todo la especial para verano, Sunsorials.

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Kérastase

Básicas, siempre. Lo mismo sirven para ir a la playa, un paseo por el campo o te hacen el apaño para salir una noche. Los de American Apparel son los reyes de los básicos y, nada de made in China.

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American Apparel

Que a Patricia no le falten las palas, porque para ella son necesarias y puede estar jugando horas, haciendo trampas, eso sí. Estas diseñadas por American Vintage y Baliboa serían un puntazo.

Mi cuaderno de ideas. Intento llevar siempre uno encima, la vida está llena de momentos efímeros que se escapan, plásmalo. Porque es bueno recordar ese restaurante que te encantó para volver, anotar una frase que has escuchado, una idea…Cualquier cosa.

Te gustarán los de piel de OBNI (Objetos bonitos no identificados) .

 

Un buen libro.

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Y ganas, esas siempre.

¡Feliz verano y gracias por leer este pequeño rincón!