Una pequeña reflexión de lunes.

Hoy he comprendido muy bien algo que mi madre siempre me ha dicho “para estar guapa hay que sufrir”. Es una verdad absoluta. Hoy he madrugado para ir a una clase de esas de crossfit, siendo consciente de que iba a ser duro, pero todo ha superado mis expectativas. Decir que me duelen todas y cada una de las partes de mi cuerpo no es exagerar, es así.

Lo que me ha empujado a este acto de masoquismo probablemente será que me he dado cuenta de la cercanía de los 50 años, porque así soy yo, me queda todavía camino para llegar a los 40, pero decido fustigarme y agobiarme pensando que el medio siglo se me viene y cuerpo sólo tengo uno. Y una quiere ser un poco tía buena (al menos acercarse) y sentirse bien con su cuerpo; entonces recuerdo esa frase de la película de Showgirls, “Siempre hay alguien más joven y más hambriento detrás de ti en las escaleras”, realmente podemos aplicar eso a cualquier ámbito de la vida y, por supuesto, a los hombres. Razono: qué pasa, los hombres no se sienten igual, por qué de pronto tengo la necesidad de mejorar para conservarme joven cuando la mayoría de los del sexo opuesto ni lo piensa. Para ellos no existe la presión, nadie les va a juzgar por tener más barriga, perder pelo o cualquier cosa que haya cambiado con el paso del tiempo. Las mujeres nos obsesionamos constantemente con buscar la aprobación social, ellos no.

Soy muy consciente de la importancia de hacer deporte y de comer de manera saludable, ya he hablado de ello en otros posts.  Yoga, quinoa, leche de almendras, zumos verdes, etc., ¿os suenan?, todo invade en fotos las redes sociales. Hay casos donde puede más la moda que la necesidad real de hacer cosas por cuidar la salud y el cuerpo, pero lo cierto es que sí hay que cuidarse y hacerlo por y para uno mismo, no por presiones absurdas, por una sociedad superficial mucho menos, únicamente, por ti, por nadie más.

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